Te doy la bienvenida al primer post de mi blog. Pasa y toma asiento, estás en tu casa.

Me hace mucha ilusión escribir el primer artículo del que será un espacio de reflexiones personales, y compartir sincero, a corazón abierto.

Me ha costado mucho llegar hasta aquí, saber lo que quería, como explicarlo, estar orgulloso de un proyecto digital en el que voy a poner toda mi ilusión.

Hablaré de temas literarios, de mis libros, de mis preocupaciones, daré mi visión respecto a un campo tan turbulento como es el de la adicción.

Escribiré sin tapujos, como si tú estuvieras sentado a mi lado.

¿Cómo surge la idea de escribir aquí?

La idea de promover una web nace del mismo punto del que nace mi escritura: de la NECESIDAD.

Necesidad de expresarme, de transmitir, de conectar con otros seres humanos.

Necesidad de ser claro y honesto, de establecer un mensaje propio y directo.

Necesidad de crecer, de dialogar, de aprender y de mejorar.

Necesidad de crear un escaparate para mis ideas del que me sienta orgulloso y en el que me sienta reflejado.

¿De qué te voy a hablar en mi blog?

Quiero crear un espacio comunicativo donde se me conozca algo mejor.

Combinar la lectura de mis libros, la introspección que sugieran mis personajes, con hechos y realidades de mi vida.

Aquí compartiré artículos personales en los que hablaré de temas importantes que han marcado mi historia. Una historia de vida donde la adicción ha tenido un papel fundamental.

Buscaré atender dudas, responder a tus preguntas, ayudar, si puedo, y ser receptivo a tus sugerencias.

¿Qué quiero decirte?

Mi humilde pretensión es transmitir el mensaje que me ha enseñado la vida. Un mensaje de realidad que la misma vida me muestra cada día.

Vivirlo juntos, transportarte mis impresiones, hablarte sin tapujos de esos sentimientos complicados, escondidos, de esos que nos despiertan por las noches.

Mi vida hoy no es un camino de rosas. Más de veinte años enganchado a mis adicciones no es algo fácil de superar. Requiere tiempo, un tiempo que pretendo compartir contigo.

Hoy vivo sin drogas y alcohol, algo de lo que estoy muy orgulloso. Tampoco hago apuestas deportivas ni voy a los casinos. Algo que aún no me lo creo.

Siempre pensé que esos inocentes vicios formarían parte de mi vida. Que me acompañarían hasta el último aliento. Me divertían, me ayudaban, me aliviaban… Porqué prescindir de ellos?

Estiré la cuerda hasta el límite de mis fuerzas, consciente de que tenía un problema, incapaz de pedir ayuda ni de hacer nada para intentar variar el ritmo de mis pasos.

Por ello, si pudiera, le diría a ese chico ambicioso, terco y arrogante, también entusiasta y pasional, a esa persona que era yo, que no hace falta llegar hasta el final del camino para comprobar si tienes razón. Que vale la pena dejarse ayudar, optar por aprender, darle una oportunidad a otras personas. Investigar otras maneras de vivir.

Le diría a ese chico, mirándole a los ojos, que la miseria es optativa. 

Siempre ese está a tiempo de cambiar, de escuchar, de comenzar a apreciar la vida en su plenitud.

Eso es lo que me pasó a mí, y ese es el mensaje que te quiero transmitir.

¿Para qué hago todo esto?

Me gustaría conectar contigo, que se generara una comunión entre nosotros.

Que cuando visites la web te preguntes cosas, que me sientas, que tengas curiosidad, que no te de miedo leer. Un poquito más.

Que me preguntes lo que te inquiete, que seas valiente para reflexionar. Para ir un poco más allá.

Me gustaría, también, y eso es un gran objetivo, mostrarme tal y como soy. Hablar claro y directo. No buscar excusas. Serme fiel a mí mismo.

Construir un discurso que fluya y que se vaya construyendo con el tiempo. Un discurso vivo, que se nutra de la interacción con mis lectores.

No me interesa aleccionar a nadie, eso es lo último que pretendo.

No me interesa racionalizar, batirme en duelo por el conocimiento.

Solo quiero decir mi verdad.

Y mi verdad es que yo soy un adicto

Yo no puedo beber.

Yo no puedo drogarme.

Yo no puedo jugar.

Porque si lo hago, quiero más. Y esa primera copa, esa primera raya, esa inocente primera apuesta, se come el resto de parcelas de mi vida.

Y hoy esas parcelas son muchas: mis hijos, mi cuerpo, la escritura, los libros… Un sin fin de etcéteras por los que me apetece levantarme cada mañana.

He encontrado un propósito en mi vida y lo quiero compartir contigo. Decirte alto y claro que vale la pena vivir, que se puede superar cualquier obstáculo.

Dice Nietzsche que “aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos”. No puedo estar más de acuerdo

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Adicto a la vida

El 22 de marzo del año 2019 corrí mi primera maratón. Ocho meses y doce días después de haber dejado drogas y alcohol.

¿Por qué escribo?

Los personajes de mis libros, hasta el momento, están marcados por la adicción; por ser adictos o por convertirse en adictos. Es difícil esa distinción.